TP Literatura: Escena del Martín Fierro

n Literatura, con Camila Aliberti este trimestre estuvimos leyendo el Martín Fierro. Despues de terminar de leer unos fragmentos de él, tuvimos que hacer un video en grupos representando una escena de la historia. Mi grupo era Rochi Hartmann, Agos Alday, Delfi Miy Uranga, Tomás Borda, Pancho Mosquera y Agustin Segura. Nosotros elegimos la escena del enfrentamiento entre Fierro y el Moreno y este es nuestro trabajo: Video. Y este es el guión sobre el cual nos basamos:

(Fierro y el Moreno se encuentran sentados, cada uno con su guitarra, enfrentados, separados por una mesa)

Moreno: “Lo desafío a una payada.”

Fierro: “Acepto el desafio, a ver si es tan gaucho pa’ vencerme.”

M: “Le daré una respuesta sigún mis pocos alcanzes: forman un canto en la tierra el dolor de tanta madre, el gemir de los que mueren y el llorar de los que nacen.”

F: “Moreno, alvierto que trais bien dispuesta la garganta, sos varón, y no me espanta verte hacer esos primores en los pájaros cantores solo el macho es el que canta. Y ya que al mundo vinistes con el sino de cantar, no te vayas a turbar, no te agrandes ni te achiques: es preciso que me espliques cuál es el canto del mar.”

M: “A los pajaros cantores ninguno imitar pretiende; de un don que de otro depende naides se debe alabar, pues la urraca apriende hablar pero solo la hembra apriende. Y ayúdame ingenio mío para ganar esta apuesta; mucho el contestar me cuesta pero debo contestar: voy a decirle en respuesta cuál es el canto del mar.”

F: “Toda su sabiduría has de mostrar esta vez; ganarás solo que estés en vaca con algún santo: la noche tiene su canto, y me has de decir cuál es.”

M: “No galope, que hay agujeros, le dijo a un guapo un prudente; le contesto humildemente: la noche por canto tiene esos ruidos que uno siente sin saber de dónde vienen. Son los secretos misterios que las tinieblas esconden; son los ecos que responden a la voz del que da un grito, con un lamento infinito que viene no sé de dónde.”

F: “Me gusta, negro ladino, lo que acabas de esplicar; ya te empiezo a respetar, aunque al principio me reí, y te quiero preguntar lo que entendés por la ley.”

M: “La ley es tela de araña, en mi inorancia lo esplico: no la tema el hombre rico, nunca la tema el que mande, pues la ruempe el bicho grande y sólo enrieda a los chicos.”

F: “Moreno, vuelvo a decirte: ya conozco tu medida; has aprovechao la vida y me alegro de este encuentro; ya veo que tenés adentro capital pa esta partida. Y aura te voy a decir, porque en mi deber está, y hace honor a la verdá quien a la verdá se duebla, que sos por juera tinieblas y por dentro claridá.”

M: “No te trabés lengua mía, no te vayas a turbar; nadie acierta antes de errar y, aunque la fama se juega, el que por gusto navega no debe temerle al mar.”

F: “Escuchá con atención lo que en mi inoracia arguyo: la medida la inventó el hombre para bien suyo. Y la razón no te asombre, pues es fácil presumir: Dios no tenía que medir sino la vida del hombre.”

M: “Si no falla su saber por vencedor lo confieso; debe aprender todo eso quien a cantar se dedique; y aura quiero que me esplique lo que significa el peso.”

F: “Dios guarda entre sus secretos el secreto que eso encierra, y mandó que todo peso cayera siempre a la tierra; y sigún compriendo yo, dende que hay bienes y males, fue el peso para pesar las culpas de los mortales.”

M: “De la inorancia de naides ninguno debe abusar; y aunque me puede doblar todo el que tenga más arte, no voy a ninguna parte a dejarme machetiar. Ya saben de mi madre fueron diez los que nacieron; mas ya no esiste el primero y más querido de todos: murió, por injustos modos, a manos de un pendenciero. Los nueve hermanos restantes como güerfanos quedamos; dende entonces lo lloramos sin consuelo, creanmeló, y al hombre que lo mató nunca jamás lo encontramos. Y aquí, pues, señores míos, diré, como en despedida, que todavía andan con vida, los hermanos del dijunto, que recuerdan este asunto y aquella muerte no olvidan.”

F: “Al fin cerrastes el pico después de tanto charlar; ya empezaba a maliciar, al verte tan entonao, que tráias un embuchao y no lo querías largar. Y ya que nos conocemos, basta de conversación; para encontrar la ocasión no tienen que darse priesa: ya conozco yo que empieza otra clase de junción. La madre echó diez al mundo, lo que cualquiera no hace; y tal vez de los diez pase con iguales condiciones: la mulita pare nones, todos de la mesma clase. A hombre de humilde de color nunca se facilitar; cuando se llega a enojar suele ser de mala entraña; se vuelve como la araña, siempre dispuesta a picar.  Basta de pelear, ya no hay mas que payar.

M: “Me parece bien Fierro, terminemos con este encierro.”

(Fierro y el Moreno se levantan y se saludan)

Esta entrada fue publicada en 4AC2016, Lengua y Literatura. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *